Sacada Del Pozo De La Desesperación

Welcome
About Exodus
FAQs
Testimonies
Articles
Finding Help
Missions
Helping Others
Resources & Books
Supporting Exodus
Other Languages
Chinese
Czech
Deutsch
Español
Français
Italiano
Português
Nederlands
Romanian
Russian
Youth

Sacada Del Pozo De La Desesperación

Un testimonio de restauración de la vida homosexual

Por: Liliana Posso Bonilla

Si no fuera por las cosas que el Señor me ha enseñado sobre mi misma diría que nací  homosexual. Hoy sé que no es así. Nadie nace homosexual. Se nace Varón o hembra, tal como dice la palabra. Sin embargo desde muy  pequeña empecé a sentirme como  niño, me gustaban los juegos de niño, prefería la ropa de niño, y me gustaba en ocasiones orinan parada. Esto fue desde temprano. Luego empecé  a sentir cierto tipo de atracción  hacía  las niñas, me sentía fascinada por algunas de ellas, sin embargo no había nada sexual en ello, era solo atracción y en ocasiones una cierta fascinación.

Mi niñez fue normal aunque mi hogar era un tanto disfuncional. Un padre ausente y una madre sumisa. Él era mas bien indiferente con nosotros y solía ser violento con mi madre en términos verbales. Lo cierto fue que desde muy temprano establecí muy dentro de mi un parámetro, no quería ser como mi madre, no quería ser débil y que un hombre me gritará como él lo hacía con ella. Con mi padre la relación también fue muy distante, no hubo nunca dialogo, él era profesor y salía en las mañanas y regresaba en las noches cuando ya mis hermanos y yo dormíamos. Total nunca recibí de el ninguna afirmación  emocional, sólo nos proveía lo material. No quiero seguir adelante sin aclarar que todo esto ya fue sanado en mi corazón y el Señor me mostró como mis padres tampoco recibieron nada en sus hogares. Lo cual les impidió dar. Mi madre venía de un hogar destruido y mi padre fue internado en una institución desde pequeño cuando murió mi abuelo. Ellos nunca recibieron nada. Por eso tampoco supieron que darme. Hoy sé que me han amado y he visto también como Dios les ha restaurado. Sin embargo los niños captan diferente y lo que yo capte fue un total desamor  esto causo daño en mi vida emocional. De tal manera  desde pequeña tome la decisión inconsciente de no recibir él genero con que había nacido. Era mejor ser hombre que ser mujer. Y a pesar del poco contacto que tuve con mi padre tome de su identidad lo que pude: mi amor por la vida intelectual, el estudio, la vida docente y muchos otros rasgos más intangibles.

Ya en la adolescencia ésta atracción que sentía por las niñas renació, pero ahora se trataba no de niñas, sino de mujeres y muchas de ellas ya abiertas a la vida sexual. De tal manera que accedí a un tipo de atracción que termino en el sexo. En esta época yo había empezado una relación con quien hoy es mi esposo, pero fue más fuerte la pulsión homosexual que mi atracción hacía él y lo deje cuando conocí a una chica con la que viví  3 años. En este tiempo también ocasionalmente tuve relación con otras mujeres. De tal manera que a mis 23 años ya había vivido todo el proceso de aceptación de mi vida gay,  y ya tenía una pareja estable, me aceptaba como homosexual y tenía una vida social en la que no ocultaba  mi condición dentro de una comunidad reducida y a la que pertenecían otras amigas y amigos homosexuales. Era profesora en una Universidad de la ciudad y vivía una doble vida. Porque finalmente no me gustaba que todo el mundo supiera que  compartía mi vida intima con otra mujer. Después de tres años de convivencia con mi amiga  conocí al señor. Mi experiencia fue algo sobrenatural, lo cual tendré ocasión de mencionar en detalle en otro contexto. Lo cierto fue que de una vez recibí al Espíritu Santo, y sobre todo una profunda convicción de pecado. Pregunte a Dios si mi relación estaba bien para él. Abrí la Biblia y sin buscar Dios me dio Romanos 1. Fue algo especial. De inmediato decidí cortar esta relación. Fue muy doloroso. Solo Dios sabe que sentí. Porque mi vida estaba muy atada a la de ella. Dependíamos mucho afectivamente la una de la otra y habíamos construido un mundo intimo propio y que nos era agradable. Pero no era agradable a Dios así que la arranque de mi corazón de un solo tirón. Y empecé mi nueva vida. Así como deje al hombre que hoy es mi esposo por que fue más poderosa mi atracción homosexual, así la deje a ella por que fue más poderosa mi atracción a Dios. El amor de Dios ha sido más poderoso que  todo en mi. Su amor ha sido arrollador!.

Su amor me ha sostenido. Porque el arrepentirme no hizo que dejara de ser homosexual. Era ya cristiana y homosexual a la vez.  Al principio fue muy duro, primero yo no quería decirle a nadie de mi lucha y segundo tampoco nadie podía ayudarme. Y esto lo corroboré cuando confesé mi pecado. Porque lastimosamente en la iglesia nadie estaba capacitado para guiarme en el proceso. No había literatura  y los psicólogos no cristianos en su mayoría no veían cual era el problema: Sencillamente se trataba, según ellos de ayudarme a  aceptar mi condición. Pero yo sabía que esto no era lo que quería el Señor. Así que empecé a clamar a Dios por mi sanidad. Y ciertamente empezó un proceso que a pesar de mis 14 años en el Señor aún hoy  continua  obrando y aunque ya me siento muy libre de la atracción homosexual  aún queda residuos en mi vida emocional que están en las manos de mi señor. Digo residuos en mi vida emocional, porque una de las cosas que Dios me enseño es que el Homosexualismo no es un problema de la sexualidad, es más bien un problema de nuestra identidad. Y es esto precisamente lo que puede ser sanado en Cristo.

Al poco tiempo de ser cristiana me case, esto trajo una carga más a mi vida, me gustaba mi esposo pero sexualmente no lograba  acoplarme a el para disfrutar de la vida conyugal, muchas noches  me apartaba a solas para llorar y desahogarme con Dios, me sentía muy infeliz. Pero Dios oyó mis oraciones y empecé un proceso en donde Dios empezó a revelarme las causas de mi desorientación. Me mostró como había en mi un vacío de genero causado por la mala relación con mi madre, no acepte su modelo como mujer y me acogí al de mi papá. También me mostró, muchas veces en sueños,  diversos  asuntos relacionados con la vida homosexual, entre ellos me enseño mientras yo dormía como la  raíz del homosexualismo es la búsqueda de nuestra identidad en otros de nuestro mismo sexo. Me suplió también algo fundamental, la posibilidad de verle a Él, no sólo como Dios sino como Padre. Esto ha sido parte primordial de mi sanidad porque El me proveyó, el amor paternal que nunca recibí y muchas veces también en sueños ministro mi alma para que yo pudiera   verme como El me veía y a reafirmarme en mi feminidad. Me ayudo a aceptar mi debilidad  como una fortaleza en El. Muchas veces en mis devocionales me reafirmo en mi identidad como su hija.

Por otra parte me dio un esposo que me ha sabido entender, y quien me ha visto como persona de valor a pesar de todo. El me ha reafirmado  y sobre todo no ha utilizado mi pasado para atacarme en mi carácter. Sencillamente me ha tratado siempre como una mujer normal. Hoy tengo dos hijos que también me han ayudado a desarrollarme como persona y madre  y tengo también dos amigas sin trasfondo homosexual que me han permitido ser restaurada en las relaciones con personas de mí mismo sexo en un ambiente de mucho amor y de pureza.

Mi pasado hoy es sólo eso,  un pasado. He querido ser transparente con Dios y conmigo misma  y luchar por poder vivir en santidad total. Creo que El Señor si lo quiere hacer así con nosotros. El quiere limpiarnos y el puede limpiarnos. Hoy puedo testimoniar que tengo una vida gozosa, plenamente heterosexual, pero sobre todo plenamente mujer. Porque tal vez no tenga Dios para todos el plan del matrimonio, ni podemos decir que la restauración plena sea ser heterosexual. Más bien la restauración plena es poder desarrollar la identidad que Cristo tiene planeada para cada uno de nosotros. Esto no nos exime de cargar con nuestra naturaleza carnal, pero si doy testimonio de que nos limpia de vivir una sexualidad desorientada. Hoy día yo no lucho contra los deseos homosexuales, porque se han ido, pero si lucho con otros aspectos que en general tienen que ver con el ser plenamente humana. Esto me hace igual de dependiente de Dios que cualquiera que sinceramente acepte que a diario necesitamos ser redimidos por la sangre del cordero y  renovados diariamente en su palabra.

Actualmente sirvo al Señor como docente en una Universidad Cristiana, apoyo a mi esposo en el pastoreo de una  iglesia cristiana  y también trabajo en mi pais, Colombia, ayudando a homosexuales a vencer en Cristo su desorientación sexual.


2008 Exodus Global Alliance. All rights reserved